martes, 14 de junio de 2011

Lunes día 13 de junio, último día en Indonesia, llego a MALASIA!

A las 8.00 ya estamos en pie. Anoche antes de acostarme metí en la mochila la mayoría de las cosas, sólo me falta lo puesto, recoger la mosquitera dentro de la que he dormido estos días para evitar las picaduras de los mosquitos, el saco sábana, cosillas de aseo y poco más.

Hemos quedado para desayunar con el team Liberta para despedirnos. Siento una pena enorme por tener que dejar Indonesia pero se contrarresta con la alegría que me hace descubrir Malasia que es mi próximo y último destino de este viaje.

También me da mucha pereza el viaje que nos espera hasta llegar a Kuala Lumpur, será un día duro de desplazamientos: ferry hasta Parapat, bus público hasta Medan, taxi hasta el aeropuerto y vuelo. En fin, viva el estrés vacacional, jejeje.

Nos damos un buen desayuno, nos despedidos de la tropa, recogemos cosas y nos vamos a tomar el ferry. Al llegar al puerto de PARAPAT se nos echan encima un montón de locales ofreciendo taxi privado para ir hasta Medan. El autobús público cuesta 22.000 rupias por persona y los taxis privados que son tipo monovolúmenes o furgonetas tuneadas como las que veréis en las fotos, compartiendo con 7 u 8 pasajeros viene a costar unos 70.000 rupias por persona. Hay autobús público cada hora y tenemos claro que lo queremos coger pero los locales siguen insistiendo, sobre todo uno de ellos. Comienza a rebajar el precio hasta costarnos 40.000 rupias por persona pero llevándonos hasta el aeropuerto. Si al precio del autobús público le sumamos el precio del taxi que nos tendrá que llevar al aeropuerto, la diferencia no es demasiada y además con el taxi privado salimos enseguida porque ya tienen listos al resto de pasajeros. LLegado este punto, no nos cuesta nada decidirnos y aceptamos las condiciones del taxi privado y tenemos suerte porque además es una monovolúmen en buen estado.

La única nota negativa es que llevamos varios bebes en el vehículo y, uno de ellos, a ratos no cesa de llorar pero bueno, ipod a buen volúmen y a llevarlo lo mejor que se pueda, jejeje. Como ya es habitual, la calzada está en un estado lamentable y el chófer es un jóven conduce a gran velocidad, haciendo adelantamientos imposibles, abusando del claxon en cada maniobra y, esquivando los innumerables baches nos lleva zarandeando de un lado al otro y dando más de un salto. Yo aplicando los consejos que recibo, intento echar una cabezadita y no mirar al frente, me concentro en la música y en mirar por la ventana y en pensar que lo que tenga que ser para nosotros será y que, al fin y al cabo, contínuamente estamos expuestos a riesgos y este sólo es uno más.

A lo largo del camino paramos un par de ocasiones en lugares concertados donde puedes comprar comidas y bebidas, usar el baño, etc. En uno de ellos hasta nos ofrecen café y té gratuito.

Después de 5 horas de trayecto, por fin llegamos al aeropuerto de Medán. Como ya os dije en otro artículo, es un aeropuerto diminuto. Bueno, la terminal de vuelos internacionales que es donde estoy hoy al menos tiene taza de WC y cadena, algo es algo. Son poco más de las 16.30 de la tarde y el vuelo es a las 22.00, así que, nos queda un largo tiempo de espera.

Entramos en la terminal para estar más fresquitas. El aeropuerto está metido en la ciudad, así que, hacemos turnos para controlar nuestras pertenencias y salimos a pasear por los alrededores. Hay una gasolinera, un Dunkin Donuts y un par de restaurantes fuera del aeropuerto. Dentro sólo hay un par de kioscos donde comprar aperitivos y algo de bebida pero poco más. Aprovecho de nuevo para introducir textos en el ordenador y seguir leyendo el libro. Hasta las 20.00 no nos dejan facturar las mochilas. Aprovecho también para ir leyendo cosillas de Kuala, para ubicarme un poco y también sobre los posibles itinerarios que puedo hacer en Malasia teniendo en cuenta algunas recomendaciones.

No puedo evitar hacer un repaso de los 20 días pasados en Indonesia, muchos recuerdos, muchísimos pero, sin duda, me quedo con la sonrisa de los niños, siempre mostrando ser tan felices y no necesitan de ningún aparato electrónico de última generación, se tiran a nadar al lago y no necesitan vigilancia, ni manguitos, ni patatas de corcho ni nada que se le parezca, comen con las manos igual que los adultos, van a la escuela y saben trabajar la tierra y pasturar la vacas y juegan en grupo. Sabéis cuanto tiempo hacía que no veía a un niño con las rodillas llenas de mierda de tanto jugar? Hace tiempo que no veo niños corriendo jugando a cazarse.. Y nosotros, "los desarrollados", en qué nos hemos convertido, a qué velocidad va todo, dónde vamos a ir a parar? En fin, muchas reflexiones...

Se me hace más corto de lo previsto y ya estoy metida en el avión de AIR ASIA. La mayoría de los pasajeros son hombres, son varios grupos numerosos de islamistas, el resto asiáticos, algunos musulmanes y pocos europeos, creo que somos las únicas.

Mil horas de espera para apenas 50 minutos de vuelo. Es una hora más en KUALA LUMPUR, son las 23.50 horas, control de pasaportes, autobús público y directas a CHINATOWN, a la calle JALAN PETALIN que es donde pretendemos hospedarnos, no os voy a decir "a ver si tenemos suerte". Se que vamos a tenerla. El autobús tarda 45 minutos en llegar a la estación central.

El taxista que nos recoge en la estación nos deja por los alrededores de Chinatown. El primer y segundo sitio que miramos no nos convence. Entablamos conversación con unos locales que trabajan en un supermercado nocturno y uno de ellos se ofrece a acompañarnos a un par de sitios. El primero es muy caro y el segundo nos encaja perfectamente. Está justo en la calle que queríamos, habitación triple con aire acondicionado, baño con agua caliente, Wifi gratis y hasta televisión!! Y vamos a pagar menos de 6 euros por persona y noche, qué más se puede pedir?

Entre unas cosas y otras se nos han echo casi las 3.00 de la madrugada y con el tute que llevamos, sólo tenemos fuerza para darnos una ducha y quedarnos fritas. Mañana nos levantaremos un poco más tarde para reponernos. Ya estamos en Malasia, qué bien!!

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