lunes, 27 de junio de 2011

Martes día 21 de junio, Tattoo Beach en Perhentian Besar

A las 6.30 he tenido que poner mi despertador para levantar a la Leti porque ella no lleva ningún tipo de alarma, ni móvil, ni nada, para qué.... La he despertado, ha encendido la luz, su primer trabajo del día es salir al balcón a fumarse un cigarro, olé, a las 6.30 de la mañana y en ayunas, toma castaña, me ha pedido mis pañuelos de papel, se ha ido al baño dejándose por supuesto la luz encendida, la oigo volver pensando que ya sólo tendrá que recorger sus cosas e irse pero me equivoco. Entra por la puerta de la cabaña y me dice que con la insolación que lleva su espalda no puede ni de coña cargarse los 20 kg que lleva de mochila y que ha decido de camino al baño que se queda otro día más... Se acuesta de nuevo.

A las 9.00 suena mi despertador y me he puesto en marcha. Cuando faltaban 15 minutos para las 10.00 y viendo que ni se movía, la he despertado para decirle que me iba a desayunar y que después One iba a llevarme a la que según él es la mejor playa de las islas, por si quería apuntarse. Me dice que no, que de momento se queda durmiendo y que, de todas formas, siente que está perezosa y entre eso y la insolación que lleva cree que pasará todo el día en la cabaña. Pues muy bien, yo me piro.

Tomo mi habitual desayuno en la terraza de Lemon Grasse y me voy a la caseta de One. Me pide si podemos salir en media horita porque tiene que hacer unas cosillas y aprovecho para conectarme a Internet.

Regreso y ya me está esperando con la barca. Me recomiende que me compre bebida y comida porque donde vamos no hay nada ni nadie. Me he dado un buen desayuno así que sólo compro una botella grande de agua fresca.

Me lleva hasta una playa llamada Tataruda Beach, o algo así le he entendido, que viene a significar Tattoo Beach. Está en la isla grande, en Perhentian Besar. Vaya sitio tan mágico, tiene un encanto que te envuelve en cuanto llegas. Es un auténtico paraíso y el hecho de que esté tan solitaria todavía la hace más especial. Hay otra barca y a lo lejos diviso una pareja en la orilla. La arena no puede ser más blanca ni el agua más transparente y, al otro lado, sólo hay jungla, me encanta!!

One se queda un rato conmigo, tomamos el baño mientras charlamos y él después se coge la barca y se va a trabajar y yo me quedo allí, en medio de la nada, como una naúfraga en una playa desierta y estoy lejos de preocuparme, todo lo contrario, estoy pensando que va a ser uno de los mejores ratos de todo el viaje, estaba deseando algo así.

Quedo con él para que me recoja a las 16.00. Dando un paseo por la playa me encuentro con un cartel del gobierno de Malasia en el que se indica que está prohibida la presencia del público en esa playa desde las 15.00 de la tarde hasta las 8.00 de la mañana, voy a infringir la ley, jejeje. Bueno, supongo que por una hora no pasará nada.

La sensación que tengo es única, pasa la primera hora y allí sigue sin aparecer nadie, cuánta paz, qué agradable sensación!! Estoy debajo de un árbol, a la sombra, protegiendo sobre todo mi pupa de la mejilla izquierda que sigue empeorando y bueno, el resto de mi cuerpo lo protejo también porque te expones a este sol y puedes morir en el intento.

No paro de bañarme y también de beber agua para hidratarme y, al par de horas de estar allí, ha aparecido una pareja de personas mayores, ancianos me atrevería a decir, que venían con una canoa azul a remos, avanzando progesivamente, muy bien coordinados y mi pregunta interior ha sido: Desde dónde leches vienen? Porque la playa más próxima parece ser la mía pero está en la isla pequeña, yo la veo lejos al frente pero ellos vienen desde la derecha. Debe de haber algún resort o alguna parte habitada de esta isla grande que desde mi perspectiva yo no diviso y que debe de estar al girar porque si no vaya cojones.

Me saludan y se situan a unos 100 metros de mi, dejan la canoa en la arena, se colocan el equipo de snorkel y se van mar adentro, olé, a su edad y me dan ganas de levantarme y aplaudirles, me encanta ver gente tan mayor y con tanta fortaleza, vaya ejemplo, si señor!

Luego se han acercado a la orillla y,entre unas cosas y otras, habrán estado 1 hora en el agua. Yo, en cambio, voy entrando y saliendo constantemente, echo unos largos y vuelvo y voy moviendo mis cosas al ritmo del sol para estar siempre a la sombra.

Ayer comencé un libro nuevo que también me está gustando un montón y os lo recomiendo: LAS VOCES DEL DESIERTO de MARLO MORGAN. Le he dado un buen tute hoy en esas horas de playa desierta y me tiene totalmente enganchada.

Más tarde ha aparecido otro barquero que llevaba a 3 japoneses, ha parado, les ha esperado mientras se daban un baño, con la ropa puesta claro (estos japonenes son raros, raros, raros) y han seguido su rumbo. Y esas han sido todas las visitas, tranquilidad y relajación en estado puro, cuerpo y mente, qué horas tan maravillosas!!

Pasaban 2 o 3 minutos de las 16.00 y he oído el motor de una barca. Era One cumpliendo puntualmente su cita recogiéndome a la hora prevista. Me ha traído de nuevo a Long Beach en la isla pequeña y me ha invitado de nuevo a quedarme en una de sus sombrillas pero creo que he tenido suficiente playa para hoy.

No he comido nada desde el desayuno así que me voy al chiringuito más cercano y me pido una pancake de piña con un zumo de sandía, mmmmm, qué exquisitez!! Estaría todo el día comiendo pancakes de todos los sabores y fruta, mucha fruta. La diferencia de sabor respecto de las que nos comemos habitualmente es escandalosa.  Los camiones de Hacendado deberían de venir a cargar aquí, jejeje.

He leído otro rato más y lo que más deseaba era una ducha de agua fría y quitarme toda la arena incrustada en mi cuerpo, así que, me he pirado pa la cabaña y ahi estaba la Leti toda tirada, ni le he preguntado, supongo que no se ha movido de ahí en todo el día. La ducha me ha repuesto y me he quedado en la cabaña escribiendo este texto y curando mi mejilla que cada día pinta peor. No he comentado apenas nada de este asunto hasta ahora porque no quiero preocupar a nadie, ni siquiera quería preocuparme yo pero empeora a gran velocidad y, francamente, comienza a inquietarme.

Leti aprovechando que se ha ido el sol se ha largado pa la playa, el mundo al revés... Hemos quedado a las 20.00 en un chiringuito para seguir con el ritual de la barbacoa de pescado. Anoche creí que era la última cena con ella pero otra vez me equivoqué, hoy la repetimos.

Me quedo en la cabaña y, en cuanto me disponía a salir, el universo una vez más se confabula conmigo y he oído los habituales truenos a esta hora y, en menos de 5 minutos ya estaba aquí de nuevo el diluvio!! Joder que tormentón, cada uno me parece más fuerte que el anterior, es tremendo!! Ha durado más de media hora y estaba en el balcón esperando que parara para salir e irme al encuentro de Leti y cenar con ella y la veo aparecer subiendo por el complejo diciendo que estaba harta de esperar y que ha cenado. Que comprende que llovía a mares pero ella tenía hambre. Pues mira que bien, me ahorro la interesante cena de despedida, jajaja. Me he quedado en el restaurante del complejo y he cenado una sopita de champiñones, genial!

Me doy una escapada a la playa para ver cómo reina la calma después de la tormenta, paseíto y de vuelta a la cabaña.

Un ratito de lectura y a dormir, mi mejilla sigue empeorando...

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