A las 2.40 suena el despertador, arriba!! Es la segunda noche durmiendo más bien poco pero siento que estoy al 100%.
En la calle hace un frío considerable. Nos abrigamos al máximo. En mi caso llevo una camiseta de manga corta, otra de manga larga y un forro polar por encima. Es lo máximo que puedo ponerme porque no llevo más ropa de este tipo. Y abajo llevo un pantalon pirata vaquero y por encima unos tailandeses largos, calcetines y zapatillas. Y cómo no, para el camino a noche cerrada, llevo una literna frontal para alumbrarme.
Cogemos el camino que nos han indicado pero no hay nadie más, nosotros cuatro. Comenzamos a subir montaña arriba y alumbrando con las linternas, vemos que vamos todo el rato pisando ceniza, grandes cantidades de ceniza, en muchos tramos te cubre los talones. Caminamos y nos van adelantado algunas motos conducidas por nativos que van bastante cargados. A lo largo del camino, nos vamos encontrando con los que debían de conducir esas motos, y que han montado pequeñas paradas con comida y bebida, sobre todo café y te caliente, galletas, agua, frutos secos, etc. y todos tienen su hoguera particular para aguantar mejor el frío. Después de una hora, llegamos a la mitad de la montaña y nos encontramos con más locales que tienen montados allí un par de tenderetes más grandes con lo mismo, aunque mejor preparados y con un espacio más grande y es lo que nos hace pensar que estamos donde nuestro casero nos indicó, donde todos los turistas como nosotros van a ir llegando para ver el amanecer.
Nosotros tenemos intención de ir hasta el final de la montaña, preguntamos el camino para poder continuar y nos dicen los locales que el sendero tiene tramos muy peligrosos y que nos recomiendan no ir porque, además, las vistas finalmente son las mismas sólo que desde un poco más arriba pero que no merecía la pena arriesgarnos. Nuestro casero nos dijo que el trayecto no era complicado y que sí merecía la pena así que nos quedamos un poco confusos y después de hablarlo, decidimos que vamos a intentarlo.
Continuamos el sendero por donde nos han indicado y, nada más empezar, se complica más y más. Por mi parte, comienzo a sentirme muy insegura porque, además, no llevo la ropa adecuada. Llevo unos tailandeses y unas zapatillas de vestir, nada de trecking ni nada que se le parezca. Patino un par de veces entre tanta ceniza y piedras y hago un alto en el camino. Pienso fríamente en todo y decido que me conformo con verlo desde donde todo el mundo va a hacerlo. Eso antes que caerme y perderme el amanecer, el volcán y el resto del viaje. Además, hemos sido los primeros en llegar con lo cual podemos elegir el mejor sitio. Hablo con el resto del grupo y todos decidimos dar la vuelta.
Volvemos con los nativos y tomamos asiento. Estamos empapados de la subida y hace un frío que pela. Yo la verdad es que el frío no lo he sentido en todo el camino porque no hemos parado para nada y con la caminata hemos entrado en calor pero, al llegar arriba, estar empapados y sentarnos empiezo a sentirlo de verdad. Walter y Delphine han cogido un par de mantas de la habitación y yo llevo una mantita de esas que te dan en los aviones. Nos pedimos unos te calientes, nos echamos las mantas por encima y ahora hay que esperar. Como no hemos hecho todo el camino, nos ha sobrado una hora de tiempo que ahora tenemos que echar aquí en la montaña, prrrrrrrr.
Comenzamos a ver los primeros jeeps, las primeras motos y los primeros caballos que traen a los primeros turistas. Les dejan abajo y el último tramo lo hacen a pie y con las linternas. Poco a poco van apareciendo más y cada rato se concentra más gente alrededor nuestro. Finalmente, nos juntamos un buen grupo entre turistas y locales pero creo que soy la única española. Y yo me pregunto: dónde coño estaba esta gente ayer mientras esperábamos en Probolinngo? Habrán venido ahora directos desde allí con los Jeeps?
Estoy mirando el cielo cuando de repente aparece la luna que estaba cubierta y no tenía ni idea de que su posición es totalmente distinta a como la vemos en Europa. Está en cuarto menguante y en vez de tener una posición vertical, su posición es horizontal, con lo cual lo que aparece en el cielo es una pequeña sonrisa, qué preciosidad!!
La espera se hace dura por el frío pero comienzan a aparecer los primeros resplandores que indican que el amanecer está próximo. Al lado derecho de la montaña que estamos ya se puede ver el volcán y el humo que despide. Asoman los primeros tonos anaranjados sobre las nubes que cubren gran parte del cielo y el panorama es cambiante y a mucha velocidad. Puedes ver como se va ampliando en el resto del cielo, tanto en frente nuestro como en los laterales y detrás de la montaña sobre la que estamos. El amanecer ya está aquí y en su máximo esplendor siento que estoy disfrutando de una de los mejores momentos de mi vida, qué bien me siento!! Vaya espectáculo sin igual, lástima que los ojos de la cámara no sean los míos y que no tenga ninguna foto que realmente transmita todo lo que quisiera que comprendierais, no tengo adjetivos para calificarlo, qué maravilla! Cuánta vida hay en el planeta, cuántos lugares por descubrir, cuánta belleza y qué sentimiento de plenitud, qué paisaje, estoy tan impresionada!! Me giro y Delphine está llorando, me mira y no puede ni hablar y me agarra fuerte de la mano, está tan emocionada!! Todo el mundo debería de darse un placer como este, de disfrutar de este regalo de la naturaleza, es algo único!
Y en cuanto ha amanecido, el espectáculo es el volcán. Ya se puede ver con total claridad y aunque el paraje no puedo calificarlo como bello porque alrededor del volcán sólo hay toneladas y toneladas de ceniza, lo que es el conjunto de montañas y el propio volcán, forman un paraje cuanto menos impresionante. De esta parte si que tengo buenas fotos, las podréis ver arriba de este artículo.
Llegamos los primeros y nos quedamos los últimos disfrutando de las vistas.
Comenzamos el descenso y ahora ya podemos ver el camino por el que hemos venido de noche. Nos damos cuenta de que aparte de la ceniza que inunda el camino, a los lados hay campos y campos de cultivo, principalmente cebollas y patatas, hay huertos por todas partes y con muy buen aspecto. Tanto al subir como al bajar, vamos esnifando grandes cantidades de cenizas porque el paso de las motos, los jeeps, los caballos y la gente las levantan y notas como las vas respirando a medida que avanzas.
Son más o menos las 7.30 de la madrugada y todos los campos están llenos de locales que los están trabajando, supongo que aprovechando que amanece bien temprano y que el sol a estas horas todavía se puede aguantar. Nos vamos cruzando con muchos de ellos, que se dirigen a sus quehaceres diarios, me encanta esta situación, me veo inmersa en la Indonesia profunda, rodeada de nativos, hago un montón de fotos, las más auténticas de lo que llevo de viaje, arriba las veréis colgadas...
Volvemos a casa para darnos un agua, dejar la ropa de abrigo y prepararnos para la nueva caminata hasta llegar al volcán.
Nos adentramos por el camino que nos conduce hasta allí y las toneladas de ceniza se multiplican por momentos. El paraje es lo más parecido a un desierto, no hay árboles ni ningún tipo de vegetación, sólo ceniza y más ceniza y, a medida que nos vamos acercando al volcán, cada vez hay más. El camino se hace pesado porque se te hunden lo pies y de vez en cuando te resbalas pero está lejos de ser peligroso porque, de caerte, lo haces encima de un montón de ceniza, así que, no hay golpe, sólo resbalón y risas. El humo es visible desde kilómetros y ya estamos a punto de llegar a las faldas del volcán. Llegó la hora de escalar un poco pero es muy divertido. Hay que escalar por encima de la ceniza y está bastante empinado, así que, el último tramo es de lo más divertido. A veces los resbalones te hacen perder camino recorrido y tienes que seguir intentándolo. Trato de utilizar las huellas de los calzados de otras personas pero no siempre me sale bien, jajaja.
Al fin, celebro que he llegado a la cima!! Doy saltos de alegría antes de girarme y asomarme para ver el volcán. El humo es bastante denso y apesta a azufre. Estoy de espaldas al volcán y espero a Delphine para asomarnos las dos a la vez, se que el momento va a ser muy grande. Nos asomamos a la vez, nos quedamos en estado de shock y después de algunos segundos rompí a llorar, la situación me superó y cuánto, se me dispararon las pulsaciones y por momentos me faltaba el aire, qué brutalidad!! Otra vez que me quedo sin adjetivos!! El agujero es inmenso y se oye como ruge el volcán, no se si hay otro verbo para definir los sonidos que produce un volcán que está activo y que no para de despedir humo, si lo hay no lo conozco pero joder, si el infierno existe, debe de ser algo parecido a esto, qué impresionante!
Nos quedamos bastante tiempo acostados boca abajo en el borde del volcán hasta asimilar el momento, charlamos durante un rato, compartimos sensaciones y comenzamos el descenso. Abajo del volcán hay un templo budista cuyos techos también están inundados de ceniza. El templo está cerrado pero desde fuera se puede ver bien. Damos una vuelta y seguimos nuestro regreso al pueblo. Por el camino, tanto a la ida como a la vuelta, decenas de jeeps, motos y caballos que siguen yendo y viniendo con gente acercándoles hasta el volcán.
Regresamos al pueblo, nos damos otra agua, comemos en un pequeño restaurante y buscamos la forma de volver a Probolinngo para seguir con nuestros viajes. Hablamos con la gente de las furgonetas que están trayendo turistas para acordar con ellos nuestro regreso. El mecanismo es el mismo, tenemos que ser 10 personas para que nos hagan el viaje. Saben donde nos hospedamos y el pueblo es diminuto, así que nos vamos a empaquetar todo de nuevo y quedamos a la espera de noticias. A los pocos minutos viene uno de los locales para decirnos que salimos en 20 minutos, así que, nos toca volar!! Preparamos todo y volvemos a Probolinngo.
Al llegar allí, a la que es posiblemente la peor estación de Java y de parte del planeta y se nos vuelven a echar todos encima, pretendiendo arrastrarnos hasta sus agencias para hacer negocio con nosotros. Nuestro próximo destino es YOGYAKARTA. (Jordi y Walter se van a Bali, así que en este momento nos separamos).
A la primera agencia que vamos nos informan de los horarios y los precios. El tío es un auténtico gilipollas. Comenzamos a regatear con él y conseguimos que ceda bastante en el precio pero nos cae tan mal que pasamos de reservarle nada.
A la segunda agencia que vamos nos dan horarios distintos, precios más caros y la tía no entra en negociación ninguna. Nos viene a decir algo así como, no tenéis alternativa. O lo tomáis u os vais a quedar aquí en Probolinngo. Por supuesto, nos piramos de allí también.
Nos damos una vuelta por toda la estación y no hay ninguna oficina de turismo ni nada que se le parezca, nadie que te aconseje, ningún transporte público, nada... Le preguntas a la policía y te dirigen a las mismas agencias por las que ya hemos pasado, están todos compinchados!! No tienes escapatoria, hay que pasar por la piedra.
Mal que nos pese tenemos que volver a la del tío gilipollas y hacerle la reserva por 80.000 rupias. Tenemos que esperar 2 horas hasta que salga el autobús. Buscamos un internet café para conectarnos mientras hacemos tiempo y nos volvemos a encontrar con otra situación surrealista.
Estamos conectadas cada una con nuestro ordenador y el tipo que dirige el internet café nos pregunta por nuestro viaje. Le decimos que nos vamos hacia Yogyakarta y enseguida nos ofrece una alternativa para ir hasta allí. Nos ofrece un transporte privado con una furgoneta, con aire acondicionado y con otros 4 pasajeros. Le decimos que es tarde porque ya hemos comprado nuestro ticket para ir en autobús. El tipo me pregunta dónde lo hemos comprado, se lo digo y se va a la calle a hablar por teléfono.
En 3 minutos vuelve y me dice que apaguemos el ordenador que nos vamos. Nos vamos dónde? Sí, sí, coged vuestras cosas que salimos en 5 minutos? Cómo? Que le he dicho que ya tenemos contratado el viaje. Sí, ya está todo solucionado me dice. Sólo tenéis que pagarme 10.000 Rupias de la diferencia de precio y os vaís con transporte privado hasta allí. Ya he hablado con el tipo que os ha vendido el ticket de autobús y ya lo he arreglado todo con él. Me pagáis a mi la diferencia y no tenéis que esperar, nos vamos ya y con tan solo otros 4 pax, 2 holandeses, 1 francés y una nativa. Además, os vamos a dejar en la puerta de vuestro hotel! (Nosotras no tenemos nada reservado pero tenemos claro que nuestro destino es la zona de mochileros que se llama SOSROWIJAYAN y, en el caso de tomar el autobús, éste nos dejaría en la estación y un taxi desde allí hasta la zona de mochileros nos costaría más de 20.000 rupias que es la diferencia que vamos a pagar. Además si salimos ahora llegaremos a las 0.00 de la noche y no las 3.00 o 4.00 de la mañana que llegaremos con el autobús y, teniendo en cuenta que tenemos que buscar alojamiento, nos conviene llegar lo antes posible). Delphine y yo nos miramos con cara de no creer lo que estaba pasando, nos alegramos y aceptamos su propuesta.
Salimos a la calle y allí están nuestros otros 4 compañeros de viaje, colocan nuestras mochilas en el maletero y nos montamos en el monovolumen con aire acondicionado camino de Yogyakarta, qué fuerte, qué cosas pasan... situaciones de lo más surrealistas, una detrás de otra, jajaja, me encanta!!
Nada más salir de la ciudad el chofer nos para en una panaderia para comprar provisiones para el viaje y nos dice que en cualquier momento que queramos parar para comer, beber, mear o simplemente descansar, que se lo digamos que está para servirnos, qué bien, demasiado bonito para ser verdad.
La carretera está en un estado lamentable. Teniendo en cuenta que llevamos levantadas desde las 2.40 de la madrugada, pienso que voy a tardar 5 minutos en dormirme pero con tantos baches, saltos, balanceos, frenazos, acelerones, pffff, menudo viaje nos espera! Y el aire acondicionado a tope, me está atravesando el cerebro!
Seguimos avanzando y la cosa no mejora. Es imposible apoyar la cabeza contra la ventana porque con los agujeros de la carretera los golpes de la cabeza contra la ventana son tremendos, jajaja, qué odisea!! En fin, pruebo con todo, tapones, antifaz, un gorro para cubrime la cabeza del aire acondicionado, manga larga pero me resulta imposible dormir.
De momento paramos en un supermercado donde se supone que vamos a comprar agua pero, a la hora de subir, suben un par de nativos en nuestro vehículo. El chofer nos cuenta que simplemente vamos a acercarles a otro sitio donde tienen su coche. Delphine y yo íbamos solas en el último grupo de asientos, de 3 plazas y uno de los nativos se sube y se sienta en medio de las dos. El tipo nos saluda y trata de ser simpático pero es una auténtica pesadilla. No habla ni papa de inglés, sólo sabe decir, españolo? Italiano? y nos habla en su idioma esperando que le entendamos. Me está dando mucho la brasa y le digo que se calle, que no le entiendo pero el tipo a la suya, tampoco me entiende y dándome voces en su idioma y con una sonrisa de oreja a oreja supongo que esperando que me ría pero no me hace ni puta gracia, jajaja... De repente me coge la mano y empieza a tirar de mis dedos como para petármelos y comienza a masajearme la mano. Tiro de ella con mala leche y se la levanto y le digo que me deje en paz y el tipo descojonándose vivo. Entra en juego Delphine y también se despacha con él pero es lo mismo, el tipo no entiende nada, sólo habla y se ríe. Nos giramos cada una mirando hacia nuestra ventana como pasando de él y el tipo se reclina hacia atrás, deja resbalar su cuerpo en el asiento, abre sus piernas a tope dejándonos prácticamente sin espacio, levanta sus brazos y se une las manos por detrás de su cabeza, totalmente reclinado y como si estuviera sólo en el coche, cierra los ojos y se echa una cabezadita. Nos jode que nos tiene aplastadas cada una en su lado pero al menos está callado así que preferimos no decirle nada. Este es el momento más largo del viaje. Habrá sido media hora pero nos ha parecido una eternidad y al fin llega el momento en que nuestro vehículo se para para que descienda y podamos continuar tranquilas.
Paramos constatemente, parece que el chofer tiene muchas gestiones que hacer de camino. Siempre nos para con la excusa de que podemos comprar algo de beber o de comer pero él siempre desaparece y es el último en volver. El viaje se supone que tiene una duración de 8 horas pero a este ritmo no llegaremos nunca!! Entre lo despacio que vamos porque el asfalto no da para más, las cantidad de paradas que hacemos y lo largas que son, la peña que subimos para luego bajar, las veces que paramos para mear, etc.... pffff, no se cuánto falta para llegar pero las horas pasan y parece que no avanzamos.
Son las 22.00 de la noche y paramos a cenar. En teoría quedan 2 horas de camino. Paramos en un restaurante de carretera pero Delphine y yo, nos ponemos a patear para buscar algo más autóctono y encontramos enseguida un bajo de estos típicos en los que encima de 2 tablas de madera, hay algunos cacharros llenos de comida, una cocinilla y tal. La señora muy amable nos cocina un arroz frito con vegetales.
En cuanto subo al vehículo me quedo sopa y me despierto ya en Yogyakarta, qué bien! Creo que he dormido las 2 últimas horas del viaje pero al mirar el reloj son las 4.00 de la madrugada!! Cómo?? No es posible!! 12 horas de trayecto!! Cuántas veces más habremos parado?? El trayecto eran 8 horas!! Cuánto nos habría costado de haber venido en autobús?? Joder, a las 4.00 y sin alojamiento... Le pedimos al chofer que nos deje en SOSROWIJAYAN. Nos deja en Gang I y todo lo que vemos o está cerrado o tiene el cartel de completo en la puerta. Seguimos en Gang II y los primeros también están cerrados. Nos encontramos con un par de locales, les decimos que estamos buscando alojamiento y se prestan a ayudarnos. Golpean en algunas de las puertas de los Lossmen, van despertando a los propietarios que conocen, les van preguntando pero están completos. Me agobio un poco, por el cansancio, por el peso de la mochila y porque el día ha sido muy muy largo y muy muy intenso y estoy deseando darme una ducha y acostarme..
Finalmente, despiertan a otro propietario y a este le quedan 2 habitaciones. Entramos a ver una de ellas y no nos lo pensamos demasiado. Una vez más, pocos lujos, un par de camas con un colchón blando, un ventilador, un baño con un grifo de ducha (sin plato ni nada, las duchas sólo se componen de un grifo y un agujero en el suelo por donde sale el agua, no he visto todavía ningún plato de ducha) y agua fría, por supuesto. (El Wc tampoco es una taza como tal, suelen ser agujeros y siempre con una tinaja de agua y un cazo para echar el agua después de usarlos).
Le preguntamos por el precio y vamos a pagar 50.000 rupias por la habitación doble, eso al cambio son poco más de 2 euros por persona y noche, WOW! creo que es el alojamiento más barato del viaje... Aceptamos!
Me doy una ducha fría que me devuelve la vida y me hace olvidarme de la odisea del viaje. Vuelvo a recordar lo maravilloso que ha sido el día, pienso en el volcán y en cuantas cosas he sentido en las últimas 24 horas y qué intensos han sido los 2 últimos días, desde que dejé Bali, qué giro ha dado este viaje!! Me acuesto a dormir y en cuanto mi oreja toca el cojín ya me he dormido....
No hay comentarios:
Publicar un comentario