Nos levantamos a las 10.30, necesitamos descansar y podríamos haber dormido hasta mediodía pero necesitamos también recuperar el horario y ritmo habituales.
Decidimos tomarnos el día libre sin estrés que ya hemos tenido bastante los últimos días.
Paseamos en dirección hacia el Palacio. Al llegar, contratamos una guía para que nos lo enseñe. El Palacio es la casa oficial del sultán. El actual tiene 5 mujeres y un total de 10 hijos y, su padre, el anterior sultán, murió con 75 años habiendo tenido un total de 17 mujeres, buena media, vaya tela... La guía nos cuenta que todos los sultanes, al coronarles, se llaman igual, HAMENGKU BUWONO, que viene a significar "Protector del mundo" y el heredero es el hijo varón mayor.
Todo el recinto del palacio está compuesto por diferentes edificios, la mayoría de ellos pequeños museos donde se exponen toda clase de artículos de épocas anteriores, ropas y calzados, utensilios de cocina y baño, carruajes, fotos de familias reales y ceremonias, antiguas cámaras de fotos, cuadros y otras obras de arte, sillones, etc.
Nuestra guía es una crack, es japonesa, viejecilla, católica y no levanta más de metro y medio. Se la ve que disfruta con lo que hace, nos lo cuenta todo con un entusiasmo y con una simpatía dignos de admirar. El 75% de la población es musulmana, nos dice. Y en el palacio del sultán, todas las religiones de Indonesia están de alguna forma representadas, sobre todo en las construcciones de los edificios y los diferentes espacios, conservando elementos de cada una de las religiones, por sus colores, formas, etc.
Al salir del Palacio, seguimos callejeando sin seguir ningún rumbo, simplemente dejándonos llevar y buscando algún sitio donde comer, algo poco turístico, autóctono, como de costumbre. Nos metemos por callejones imposibles, estrechísimos, donde no pasan las motos y eso es mucho decir, el tráfico en esta ciudad es ver para creer, más todavía que en Bangkok y en otros lugares que os he ido mencionando en el blog. Seguimos callejeando y, de vez en cuando, salimos a alguna calle principal donde los vehículos se cuentan por miles y parece que salen hasta debajo de las piedras.
Encontramos un barecillo bien rústico donde todas las personas que están comiendo son locales y decidimos comer allí. Tienen gran variedad de comida preparada y te asignan un chaval que te acompaña hasta donde está toda expuesta, le vas diciendo lo que quieres, te lo va poniendo en un plato y después te lo sirve en la mesa. Tienes que ir preguntando qué es cada cosa porque algunas nos resultan irreconocibles y ya sabéis que no como carne y muchas veces no se distinguir si lo que va en los platos es carne o pescado. También tienes que ir preguntando cuánto vale cada cosa e ir sumando todo lo que vas pidiendo para que, al pagar, no venga ninguna sorpresa. Saben que somos turistas y se van a aprovechar, eso seguro! Toda la comida es típica de aquí y está rica, especiada eso sí, al que no le guste el picante lo tiene complicado, aunque la pidas sin especiar fracamente pica, jejeje. Estos tienen otro paladar...
Después de comer, nos vamos a buscar la calle MARIBORO que es la más famosa de Jogjakarta. Hay ropa por todas partes, souvenirs, grandes almacenes, pinturas, figuras de madera, bolsos y toda clase de complementos, lo típico, mercadeo, regateo y más regateo, ay que hartita estoy del regateo, me fatigo sólo de pensarlo... Delphine tiene que comprar algunas cosas. Su mochila es de 80 litros de capacidad y la lleva medio vacía, o medio llena, según se mire, jeje y eso le permite hacer algunas comprillas. No como yo, llevo una mochila de 60 litros y no puede ir más llena. Además ya me pesa 14 Kg a día de hoy y en los vuelos domésticos me limitan el peso a 15 Kg, con lo cual, no puedo hacer compras a no ser que me vaya deshaciendo de cosas que llevo y todavía me queda mucho viaje por delante y tampoco quiero que mi espalda se retire antes de tiempo, jejeje.
Vamos de batalla en batalla, regateo y más regateo. Estamos compinchadas y cuando alguien no quiere bajar del burro, hago como que me voy y vuelvo para decirle a Delphine que he encontrado un sitio un poco más abajo donde me lo dejan por el precio que estamos ofreciendo y, al final, siempre nos acabamos saliendo con la nuestra. A ratos es divertido pero fracamente estoy muy agotada. El otro día en Bali me tocó regatear hasta en una gasolinera!! Iba con Nuria y cada una llevaba su moto. Llenamos los 2 depósitos, había 2 tipos sirviendo en el mismo surtidor y les dije que íbamos a pagarlos conjuntamente. Qué hicieron? Uno de ellos llenó primero su depósito y vi que la pantalla marcaba 10.500 rupias y, seguidamente, llenó el mío y vi como marcaba 11.000 rupias pero, tan pronto lo llenó, hizo desaparecer los datos de la pantalla y me pedía 31.000 rupias por los dos, qué os parece? Buen negocio, no? Les dije, estáis locos? He visto lo que marcaba la máquina!! La máquina funciona mal, me responde. Mira, le contesté, soy turista pero no soy imbécil, sabes? Y el tío comienza a regatear, pero qué cara más dura!! Empieza diciendo, dame 28.000 y ya está. Qué coño! Son 21.500, por qué tengo que darte más que eso? Y el tío diciendo que no y yo que sí y Nuria conmigo, claro, las 2 allí atacando sin hacer crédito a lo que estábamos viviendo, regateando en una gasolinera donde el precio de la gasolina está publicado, pero qué es esto? Él sin querer bajar del burro y claro, los depósitos llenos de gasolina, no es como un pantalón que te lo dejas y ya está. Nos tocó enfadarnos y al final le dimos 22.000 rupias y nos largamos, qué cabrones!!
Hemos pasado toda la tarde en la calle Maliboro. Había muchísimos niños a lo largo de todo el mercado. Las niñas musulmanas me paraban constantemente y me pedían que mi hiciera fotos con ellas. La mayoría señalaban mi pelo, supongo que mis rizos les resultaban graciosos y otras señalaban mis tirantes. Me tomaba las fotos con ellas y me apretaban la mano en señal de agradecimiento mientras no paraban de sonreir. Y con Delphine no os quiero ni contar, imaginaros la tía que levanta 1,88 metros de altura cuando la estatura media de aquí debe rondar el 1,60 metros, todo el mundo la mira alucinada!! No hay local que no se quede asombrado al verla y le siga con la mirada desde los pies hasta la cabeza, y los niños más todavía, la mayoría con cara de asustados, jajaja. Y supongo que es por eso que nadie la pide a ella una foto. Me he estado burlando de ella toda la tarde, jajaja. Le voy diciendo a la gente que es una famosa jugadora de baloncesto, jajaja.
Delphine ha comprado todo lo que necesitaba y yo he terminado mareada entre tanta ropa, tanta gente, tanto calor, muy agotada... Además arrastro el cansancio de la caminata de ayer y tengo serias agujetas en el gemelo izquierdo y eso me pasa por no haber estirado. Con tanto alucine ni se me pasó por la cabeza...
Delphine es una tía simpática pero no calla ni debajo del agua, igual me habla inglés que francés, la entiendo bien de ambas formas pero el esfuerzo que tengo que hacer para escucharla y entenderla es obviamente mucho mayor que si estuviera con una persona de habla hispana y, fracamente, al final del día estoy muy agotada y mi cabeza dice basta, jejeje.
Nos vamos al hostel con la intención de descansar un rato y esta tarde/noche nos gustaría ir a ver algún espectáculo de danzas javanesas. Nos han hablado de un sitio e iremos a ver si lo encontramos.
Para mañana hemos contratado un tour en coche con un chofer/guía que nos llevará a ver los templos más importantes y el volcán MERAPI que está muy cerca de la ciudad. Es uno de los volcanes más activos y peligrosos del planeta. Sus erupciones son constantes y hace pocos meses tuvo una de las más fuertes de los últimos años y se llevó por delante la vida de muchas personas.
El descanso nos deja totalmente aplastadas y lo de las danzas javanesas queda aparcado. Salimos a cenar al lado del hostel. A la vuelta, aprovecho para leer un rato y me quedo sopa. Mañana más!
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