domingo, 22 de mayo de 2011

Jueves 19 de mayo, tercer dia en Koh Lanta y segundo dia con la moto

Como cada día volvemos a madrugar. Otro día que se levanta con un sol espléndido. Desayunamos en las estructuras de madera escuchando el mar y aprovecho el desayuno para colgar fotos en el blog.

Vamos a renovar el alquiler de las motos para seguir descubriendo la isla y desplazarnos hasta la playa que nos gustó y pasar varias horas allí. En la tienda de las motos, aprovechamos para comprar los tickets para irnos mañana a KOH PHI PHI.

Cogemos las motos y sigo observándolo todo. Al borde de la calzada son todo negocios, venta de gasolina, venta de frutas y verduras, venta de ropa, de gafas de sol, mini supermercados, agencias de viajes, de cambios de moneda, etc.

Llegamos a la playa y sólo hay 4 personas, toda para nosotros!! Hay olas altas y nos divertimos bastante tratando de esquivarlas. Estamos dentro del agua hasta arrugarnos y, al salir, aprovecho para pasearme sola la playa entera, me encanta! Aprovecho el paseo para hacer un poco de meditación y darle gracias a la vida por permitirme vivir esta experiencia que me está aportando tanto. Mis uñas siguen creciendo, increíble, esa es la señal más clara de mi despreocupación. Voy a escuchar un poco de música. Estaremos un rato en la playa y después nos iremos a buscar la catarata, hasta luego!

Conducimos unos 40 minutos mientras buscamos un lugar interesante donde comer. Cae un sol de justicia, a ratos insufrible! A medida que vamos avanzando nos vamos achicharrando, no puedo más, noto como mi espalda se derrite!! Encontramos un sitio curioso y paramos a comer, una sombra por favor y una botella de agua bien fría!!

Una vez más comemos genial y bien baratito, como cada día. Cogemos de nuevo las motos en busca de la catarata. Se acaba la carretera asfaltada y nos metemos por un camino imposible. No he hecho nunca trial pero debe de ser algo parecido a esto, jajaja. Y seguimos como podemos entre piedras y agujeros y sin dar con la catarata. Paramos a un nativo y nos dice que todavía quedan 4 km y bastante complicados pero, como ya hemos llegado hasta aquí, decidimos que vamos hasta el final. Seguimos peleando con las motos y por el camino nos encontramos unos elefantes!! Y el paisaje es tan verde, cuanto más nos adentramos, más junglero es el entorno y por fin llegamos al parking de motos de la catarata. Nos indican por dónde entrar y Nuria y Laura, al ver que tenemos que adentrarnos en la jungla, se echan para atrás y abandonan la expedición. Yo estoy decidida a entrar pero condicionada a que Omar me acompañe y lo hace. Nos dicen que la entrada está a unos 100 metros y que la catarata está cerca.

Nos metemos jungla a dentro (con chanclas de la playa, qué locura!) y nos equivocamos, seguimos un camino equivocado pegado a un riachuelo, jungla y más jungla, atravesando un puente de troncos de madera que se mueven y yo con las chanclas, noooooooo, pisando centenares de hojas pensando qué podía haber debajo, jajaja, me da el pánico, qué poco junglera soy, todas las plantas me parecían carnívoras y Omar se parte de la risa diciéndome: “cuántas películas has visto, jajajaja”. Seguimos adentrándonos y sólo podíamos seguir por dentro del río y ahí es donde decidimos dar la vuelta porque además no se oía sonido de ninguna catarata de fondo.

Regresamos hasta el punto de partida y nos quedamos con cara de gilipollas cuando vimos un cartel que indicaba el camino de la catarata y que por supuesto no habíamos visto al llegar, jajaja. Estábamos empapados de sudor pero como ya estábamos allí decidimos retomar el camino y llegar hasta la catarata. Escalando, apartando ramas de árboles, pisando hojas y más hojas, resbalando, saltando troncos caídos llenos de gusanos de todos los colores, yo seguía viendo plantas carnívoras por todas partes, insisto, qué poco junglera soy, jajaja. Aggggg, notaba telas de araña que se quedaban pegadas a mis brazos cuando apartaba las ramas, el sendero era tan estrecho, qué horror, jajajaja. Subimos usando cuerdas y de repente estábamos bajando otra vez, no era normal! Caminamos un poco más y finalmente nos tocó dar media vuelta de nuevo porque seguíamos sin escuchar el sonido de la catarata y era evidente que nos habíamos vuelto a equivocar de camino. Empapados y desorientados intentamos volver, perdiéndonos una vez más, qué desastre de expedición. Debí haber cogido la brújula que me regalaron Alfredo e Inma justo antes de irme de viaje, jajajaja.

Al fin conseguimos salir habiendo fracasado y nos esperaban Nuria y Omar con las motos. Regresamos al complejo a darnos un descansito, un poco de lectura, un batido de frutas esta vez de mango y una puesta de sol de las que quitan el sentido. Es la primera tarde sin lluvias!

Tenemos que devolver las motos antes de las 22.00 horas. Nos apetece darnos un homenaje para cenar y nos vamos a un sitio donde hacen barbacoas de pescado al ladito del mar, cenamos genial, devolvemos las motos y regresamos temprano porque viene la peor parte, volver a preparar la mochila!! Y mañana nos vienen a recoger a las 7.30 para irnos a las Phi Phi, yuhuuuuuu


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