martes, 17 de mayo de 2011

Sábado 14 de mayo, segundo día en BANGKOK

He dormido como un lirón, eso sí, con tapones y antifaz pero sin enterarme de nada y del tirón.

A las 8.30 ya estamos desayunando para aprovechar bien las horas de sol porque a las 20.00 de la tarde ya es noche cerrada.

Nos vamos a coger un barco público con la intención de llegar hasta el Grand Palace y el High Buddha atravesando el río. En medio del trayecto el cielo se pone a descargar de forma todavía más intensa que las lluvias anteriores, joder con los monzones!! De repente se hace de noche y comienza el diluvio!! Dentro del barco el agua entraba como si nos estuvieran dando con una manguera a presión, qué locura!! En fin, que con tanta agua nos pasamos de parada y tuvimos que parar en la siguiente. Y esto no fue por casualidad, todo pasa porque tiene que pasar y perdimos la parada porque esto iba a desencadenar en una serie de acontecimientos que nos condicionarían el resto del día y que lo convirtieron en un día bien distinto al planeado pero no por eso menos interesante.

Al bajar del barco, enseguida nos dimos cuenta de que nos habíamos desviado de la zona turística y nos encontramos con unos barrios de lo más pintorescos, más bien suburbios, supongo que el auténtico Bangkok. Mercados y más mercados de frutas y verduras sobre todo, puestos de comida y mucha gente que nos miraba de forma extraña. Se veía a la legua que éramos turistas y se notaba que no estaban acostumbrados a las fotos ni a los vídeos. Con la que había caído todo eran charcos y no precisamente de agua transparente, jejeje. Nos pusimos a callejear con mapa en la mano y en nuestro camino nos encontramos con un par de Tuk-Tuk a quienes fuimos a preguntarles para que nos indicaran dónde estaba el Grand Palance que era nuestro destino inicial.

Nos indicaron dónde estábamos y se ofrecieron a llevarnos con sus taxis-motocicletas, llamados Tuk-Tuk, y nos pidieron 40 baht por vehículo que viene a ser 1 euro, irrisorio!! Además iba a ser nuestro primer viaje en Tuk-Tuk y nos hizo mucha ilusión que nos llevaran. Pero, para nuestra sorpresa y dada nuestra condición de turistas, comenzaron a darnos vueltas por la ciudad. Primero nos llevaron a un templo budista que ciertamente no tenía nada de especial y que sólo era una encerrona, supongo que para hacernos creer que nos iban a dar una ruta turística hasta llegar al Grand Palace que era lo que habíamos pedido. Después del templo, nos pidieron que les ayudáramos. Sólo teníamos que ir con ellos a un par de sitios, hacer acto de presencia y allí, a cambio de llevarles turistas, ellos reciben unas compensaciones en tickets de gasolina para alimentar sus moto-taxis. Como eran majetes y además estábamos disfrutando de la vuelta que nos estaban dando, aceptamos la propuesta.

Maldita la hora en que lo decidimos, jajaja. Bueno, vayamos por partes. Por un lado, fue una buena experiencia porque vimos gran parte de la ciudad montados en los Tuk-Tuk, llovia bastante y nos ahorramos un buen remojón pero, por otro lado, nos acabamos enfadando con ellos porque invertimos toda la mañana yendo donde a ellos les interesaba por el rollo de los tickets de gasolina. Nos llevaron primero a una sala de venta de joyas, diamantes, etc. Después nos llevaron a una agencia de viajes para que nos ofrecieran paquetes turísticos, más tarde a una tienda de costura para cosernos trajes a medida y me dejo algún otro sitio del mismo estilo que ahora mismo no recuerdo.

Y bueno, después de un par de broncas finalmente conseguimos nuestro propósito que era ir a ver al HIGH BUDDHA. Un buddha de 40 metros de altura, el más alto de todos. Lo distinguiréis enseguida en las fotos. Después de esto nos llevaron a nuestro segundo destino que era el GRAND PALACE. Qué decir? Algo así como el Vaticano de Tailandia. Menudo despilfarro!! Oro, mucho oro, esmeraldas y rubíes, distintos templos, edificios gubernamentales y también el famoso Real Monasterio del Buddha Esmeralda donde no se podían hacer fotos, como en la capilla sixtina... Un recinto de un total de 219.000 m2 de superficie, qué bestia!! En las fotos también lo distinguiréis enseguida. Nos prestaron una camisa para poder entrar porque no se permite la entrada con camisetas sin mangas, pantalones cortos, etc. y yo iba con camiseta de tirantes y así no podía acceder. Al llegar a la caseta de los tickets, te prestan lo necesario (son las fotos en las que aparezco con una camiseta lila de manga corta). Bueno, qué decir, espectacular pero habiendo tanta hambre en el mundo a mí en estos lugares se me queda muy mal cuerpo...

Al salir de allí nos fuimos a ver al también famoso BUDDHA TUMBADO o acostado, otra estructura gigante en medio de un paraje no menos ostentoso que el anterior aunque de dimensiones más reducidas. También lo distinguiréis bien en las fotos.

Y se nos hicieron las 17.00 de la tarde y sin haber comido. Volvimos a nuestro barrio, comimos un poco y descansamos. Nos encontramos con Juan el chico de Barcelona que también iba a tatuarse. Y a mí me están entrando unas ganas que no veas pero teniendo sol y playa a la vista pienso que no es una buena idea. Prefiero disfrutar del sol y de bañarme en esos paraísos y ya tendré tiempo de tatuarme al final del viaje o en cualquier otro momento.

Volvemos a Kaosan Rd y arrasamos las tiendas comprando más ropa. Ya estamos equipados para el resto del viaje. De camino a la terraza donde íbamos a cenar comienza a llover otra vez, rayos, truenos y centellas, tormentón del quince!! Y en una de aquellas que me asomo fuera de la terraza para ver cómo llovía me encuentro a un tipo haciendo peripecias con un balón, una birguería detrás de otra, debajo del diluvio universal, empapado hasta las entrañas e importándole un carajo, allí se tiró todo lo que duró nuestra cena jugando con la pelotita, ah, importante, descalzo, con la de rayos que estaban cayendo, pfffff.

No hay comentarios:

Publicar un comentario